“En este país, si un estudiante que sólo habla español entra a una escuela pública, es visto como deficiente”, dice Marjorie Soto.
Pero no en Hurley School, donde Soto ha sido directora durante once años trabajando sin descanso para hacer de esta escuela bilingüe algo especial.
“Yo también fui una estudiante aprendiendo inglés, y no fue una buena experiencia”, dice Soto. “Me dediqué a esto para poder tener un impacto en esa comunidad en particular”.
No siempre fue así. Cuando Soto vino a la escuela por primera vez, era un lugar que estaba “conforme con los estudiantes no recibiendo la educación que merecían”, dice Soto.
Soto tenía experiencia como maestra y directora de escuela media. La enseñanza temprana –el campo de las escuelas primarias—era algo totalmente nuevo para ella. Pero ella supo inmediatamente que ésta era un área en la que Hurley necesitaba mejorar.
Soto le pidió a cada uno de los maestros de la escuela que empezaran a llevar la cuenta del tiempo que estaban dedicando a enseñar aptitudes clave de lectura. Se concentraron en algunas aptitudes que parecían ser el obstáculo más grande para la mayoría de los estudiantes. Dedicaron más tiempo al vocabulario. Para ayudarles a los estudiantes a oír mejor las palabras que leían, armaron un aparato con forma de teléfono para que los estudiantes pudieran hablar en un lado y escucharse a sí mismos en el otro.
Las calificaciones se fueron para arriba. Pero Soto y su personal no se detuvieron ahí. Contrataron dos miembros de tiempo parcial para concentrarse específicamente en los estudiantes con las necesidades más grandes. Estos “intervencionistas” trabajan con los estudiantes en tres ciclos en el curso del año.
A llegar a tercer grado, casi todos los estudiantes han alcanzado el nivel apropiado en su idioma nativo. Algunos todavía no han dominado completamente su segundo idioma. De todos ellos, dice Soto, la mayoría son estudiantes cuyo idioma nativo es el inglés y para quienes español es su segundo idioma. Entonces en tercer, cuarto y quinto grado, estos son los estudiantes en los que los intervencionistas concentran su atención.

Data for 2014-15 school year. Massachusetts Department of Elementary and Secondary Education (ESE). School/District Profiles. Accessed 11.06.15. http://profiles.doe.mass.edu
Si hay una sola cosa que le permite destacarse a Hurley, dice Soto, es “nuestra capacidad para concentrarnos”. La escuela está constantemente refinando su práctica, concentrándose en una, dos y hasta tres áreas como máximo para lograr mejoras. Con los años, esto ha convertido a Hurley en una escuela excepcional, atrayendo maestros de primer nivel que están dedicados a su visión, ganándose el elogio de los padres.
“No descansan nunca”, dice Rebecca Carey, la madre de dos estudiantes de tercer y sexto grado de Hurley, sobre el personal de la escuela. Carey envió sus hijas a Hurley pensando que les ayudaría a aprender español.
Su hija Sadie, en sexto grado, ahora es completamente bilingüe. “Ahora sabe mucho más que mi español de la secundaria”, dice Carey.
Por otro lado, Cristina Olmos, en primer grado, viene de un hogar de habla hispana. Su padre, Luis Olmos, tenía miedo de que perdiera el idioma a menos que lo aprendiera a leer y escribir en la escuela. Cuando se enteró de Hurley, aprovechó inmediatamente la oportunidad de hacer una visita guiada.
Le gustó lo que vio. Pero Hurley está disponible solamente a través de una lotería –hay más demanda que asientos. “Lo intentamos”, dice Olmos, “y tuvimos suerte”.
Este artículo es parte de nuestro informe, «Cómo escuelas de primera categoría dan buenos resultados para todos sus estudiantes», que incluye nuestro marco de referencia delineando seis prácticas clave que impulsan el éxito de las escuelas de alta calidad. Explora el informe para leer más perfiles escolares que muestran cómo se ven estas prácticas en la acción.

