Antes de la llegada de Theresa Lambert a la Primaria Mariano Castro, la escuela tenía uno de los rendimientos académicos más bajos en Mountain View – aunque fuera difícil de notarlo. Los estudiantes de la Primaria Castro estaban divididos en dos programas. Uno era tradicional y servía a los estudiantes latinos del barrio; el otro era inmersivo y bilingüe y atraía a estudiantes blancos y de altos recursos del distrito escolar entero. Cuando separaron la información académica, el distrito notó que los puntajes de los estudiantes en el programa tradicional estaban mucho más bajos que los puntajes del resto. Un informe del distrito encontró que los estudiantes blancos y de altos recursos dentro del programa de idioma dual tenían más del doble de probabilidad de ser considerados competentes en lectura y matemáticas.

Después de encontrar esta brecha, el distrito invirtió en la mejoría dramática de la escuela del vecindario. Durante el año escolar 2015-2016, convirtieron a cada programa en su propia escuela con su propio director. El programa tradicional se quedó con el nombre heredado de la escuela, llamándose Escuela Primaria Mariano Castro mientras que el programa de idioma dual recibió el nombre de Escuela Primaria Gabriela Mistral. Fue entonces que Lambert tomó el puesto de Directora de la Primaria Castro. De esta manera, ella se unió a Innovate Public Schools’ Fellowship program  para recibir entrenamiento y apoyo mientras que ella intentaba completar la transformación de la escuela.

Bajo el liderazgo de Lambert, la escuela ha visto progreso en los ámbitos de lectura y matemáticas. En el año escolar 2014-2015antes de los cambios estructurales, solamente el 19% de los estudiantes en el programa tradicional estaban cumpliendo o superando los estándares académicos en el área de inglés. Bajo el liderazgo de Lambert, en el año escolar 2016-2017, ese porcentaje creció al 45%. En el área de matemáticas, los estudiantes vieron un mejoramiento del 17% a 41%.

Cualquier transformación escolar requiere completar un balance difícil. El personal tiene que reconocer un sentido de urgencia sin perderse en la negatividad. La administración tiene que validar los obstáculos que los maestros identifican y a la misma vez creer en la filosofía que pone a los estudiantes en prioridad primera. Los líderes escolares y los distritos tienen que responsabilizar a los maestros mientras que proveen el apoyo necesario para que los maestros puedan cumplir sus objetivos.

El equipo de Lambert en la Primaria Castro ha demostrado que es posible concretar este balance. Así es cómo lo lograron.

Creando tiempo en el horario escolar para la colaboración del personal

Lambert forjó espacio en los horarios de los maestros para que ellos colaboraran. Antes del cambio, los maestros solo tenían dos días de planificación anual provistos por el distrito. Lambert aumentó este número a ocho. Para asegurarse que estos días de planificación no equivalieran a días adicionales de trabajo, la escuela proporcionó maestros sustitutos para los días de planificación. De este modo, los maestros recibían apoyo y tenían tiempo de colaboración durante el horario normal de trabajo.

Lambert también cambió el horario escolar para crear una hora más por semana dedicada a la colaboración. Esta hora suplementa la hora ya provista por el distrito a través de la salida temprana. Adicionalmente, los maestros también asisten a un retiro cada verano en el cual establecen metas para el año escolar y revisan nuevas iniciativas académicas.

A lo largo del año escolar, los maestros también participan en «rondas de instrucción». Una vez al mes, cuatro maestros, Lambert y el instructor de la escuela visitan cada aula y recopilan datos sobre una iniciativa específica que el personal ha acordado implementar. Por ejemplo, cuando la escuela decidió implementar una iniciativa con un enfoque en las «estrategias de colaboración», los maestros tomaron apuntes y recopilaron datos acerca de cómo los estudiantes trabajan en grupos. De esta manera, las rondas de instrucción involucran a los maestros en los compromisos de toda la escuela y a la misma vez les provee tiempo para trabajar en su propio desarrollo profesional.

«La idea de que nos responsabilicemos unos a otros es lo que marca la diferencia», dice Lambert.

Compartiendo datos de los estudiantes

Muy a menudo, Lambert menciona la cita de Anthony Mohamed que ella considera guía sus días: «La responsabilidad sin apoyo genera frustración. Y el apoyo sin responsabilidad conduce a la actitud pretenciosa».

«Para apoyar a los maestros, siempre tengo que involucrarlos en las soluciones», dice Lambert, «pero nuestro objetivo final no es negociable».

Esto significa que en la Primaria Castro, la colaboración del personal se combina con la transparencia completa acerca del progreso estudiantil. Los maestros tienen reuniones cada seis u ocho semanas en las que cada nivel de grado revisa sus datos. Estas juntas les dan a los maestros y administradores una comprensión compartida del progreso en cada nivel de grado y sirven como tiempo dedicado a que los equipos encuentren soluciones de una manera colectiva.

«En muchas escuelas, los maestros pueden compartir ideas, un buen plan de lecciones, hacer copias adicionales el uno para el otro. Pero esa es una conversación diferente a ‘Veamos los datos. A mis estudiantes no les fue tan bien en este estándar, ¿cómo les fue a los tuyos?'», dice la maestra Beth Smith,» Esa es la forma en que pasas de, ‘Bueno, necesitan ayuda al restar’ hacia ‘Revisemos esta pregunta específica porque los estudiantes han realizado la misma prueba el mismo día, y los hemos calificado juntos'».

Lambert también implementó un programa llamado «What I Need (“WIN” por sus siglas en inglés) Time». Dentro de este programa, los maestros usan la información disponible para determinar cuales estudiantes se están quedando atrás en diferentes habilidades. De ahí, durante un período específico cada día, los estudiantes se dividen en diferentes grupos para recibir apoyo en cualquier conjunto de habilidades que ellos necesiten. Al analizar los datos de esta manera, los maestros tienen una comprensión precisa de lo que los estudiantes saben y no saben a través de todos los grados.

Redefiniendo la participación de los padres

Lambert también invirtió mucho tiempo en encontrar las diferentes formas de alentar a todas las familias a involucrarse. Junto a su equipo, la escuela creó un evento llamado «Café con el director», por medio del cual los padres pueden relacionarse con la administración, hacer preguntas y expresar sus inquietudes. También introdujeron el Proyecto Cornerstone, un programa sin fines de lucro donde los maestros invitan a los padres a sus salones para leerles a los estudiantes en idiomas diferentes. Además de esto, la escuela también contrató a una persona que conecta a la escuela, los padres, y los voluntarios y que también revisa el desarrollo de estas actividades y trabaja directamente en esta área académica. Inspirado por el éxito de esta contratación, el distrito asignó recursos para que cada escuela en el distrito tuviera un puesto similar.

Los maestros en la Primaria Castro también enfatizaron que la participación de los padres no se define como solamente asistir a las reuniones de la PTA. En lugar de ver la participación como trabajo voluntario adicional para que los padres apoyen a la escuela, los maestros ven la participación más en cuanto a cómo los padres se pueden integrar en el tiempo que ya comparten con sus hijos.

«Siempre les digo a los padres que el solo tener una conversación con su hijo sobre su día se considera como participar en sus estudios», dice Smith, «La participación no significa que tenga que estar físicamente aquí haciendo cosas todo el tiempo o liderando comités. Puede ser muchas cosas diferentes».

Haciendo las reformas relevantes, no trabajo adicional

Quizás lo más importante es que los maestros de la Primaria Castro confían en todos estos cambios provenientes del liderazgo, porque han observado cómo han mejorado el rendimiento de los estudiantes.

«Cuando Theresa me saca de zona de comodidad al recomendar que haga algo de cierta manera es por las razones correctas. Si sabes que es por las razones correctas, te puedes unir a eso», dice Smith, «Aquí, siempre siento que puedo justificar lo que estoy haciendo. Si alguien viniera a ver mi clase, tengo la confianza de que si me preguntan por qué hice algo, podría explicarles por qué».