Los presupuestos del gobierno son más que planes de gastos. Como los presupuestos que hacemos para nuestras propias familias, son un reflejo de lo que valoramos –qué nos importa y lo que estamos dispuestos a sacrificar.
En su plan reciente de presupuesto –titulado “Primero América” – la administración de Trump mostró sus valores. Entre otros: Los recortes más grandes que un presidente haya pedido para los gastos federales de educación desde Ronald Reagan.
Los recortes específicamente apuntan a programas que apoyan a aquellos que están luchando para mejorar su situación de vida, como estudiantes de bajos recursos y jóvenes que son los primeros en su familia en ir a la Universidad. El presupuesto reduce el apoyo a programas post-escolares, capacitación de maestros, reducción del tamaño de las clases, y programas de trabajo y estudio en la Universidad, entre otros –casi $10 mil millones en total. En este presupuesto, no es difícil ver qué, y quién, es prescindible.

Sabiendo todo eso, deberíamos decir en voz alta: los valores del presupuesto de Trump no son nuestros valores. Para poner primero a América, deberíamos estar invirtiendo en la habilidad de nuestros hijos para luchar, contribuir, competir y liderar. El plan de Trump desestabilizaría a los estudiantes y los maestros.
En nuestros roles como defensores de la educación, podemos dar testimonio del poder extraordinario de las escuelas públicas de primer nivel para desatar el potencial de los estudiantes. Esas escuelas trabajan en forma incansable para asegurar que los estudiantes tengan tanto la ayuda como los retos que necesitan. Y las consecuencias son determinantes, ya que los estudiantes egresan de la preparatoria preparados para tener éxito en la Universidad o en alguna carrera. Estos apoyos dependen en gran parte de los tipos de servicios que el presidente proponer reducir.
Estos recortes presupuestarios tendrían un efecto duro en el Condado de Santa Clara, afectando esfuerzos para expandir la capacitación de maestros, y seguramente obligando a reducir o eliminar algunos programas post-escolares, como así también servicios educativos de ciencia, tecnología, matemática e idiomas.
La preocupación va más allá del presupuesto de educación. Con las profundas reducciones propuestas en vivienda y salud, el enfoque de la administración afectaría a familias de bajos ingresos y dejaría a muchos estudiantes menos preparados para la escuela.
Con estos recortes, el presidente ha adoptado una forma de mayor financiamiento para la educación con vouchers (cupones). Durante la campaña Trump prometió asignar $20 mil millones al uso de vouchers, lo cual permite que los fondos de las escuelas públicas vayan a escuelas privadas y religiosas. Su propuesta presupuestaria contiene un “depósito” en esa promesa. Los estudios han indicado que en general los vouchers tienen como consecuencia peores resultados de aprendizaje de los estudiantes. También significa que los fondos públicos se derivan a escuelas que generalmente no tienen las garantías de admisión abierta y las protecciones de derechos civiles de las escuelas públicas. La Secretaria de Educación ha trastabillado ante preguntas sobre si su departamento hará cumplir protecciones básicas en un plan federal de vouchers –y su departamento ha dado fuertes señales de que no harían cumplir protecciones vitales de derechos civiles.
Como líderes que creen que tener opciones de escuelas públicas de calidad –tanto escuelas chárter como de distrito—es vital para todas las familias, no podemos apoyar la visión divisoria de “opción” que Trump y DeVos han presentado.
Los presupuestos presidenciales son sólo el comienzo de un proceso, y muchos en el Congreso han mostrado escepticismo en los recortes presupuestarios de Trump. Nosotros como región debemos ser claros en que hacer recortes que afectan a los más vulnerables y benefician a los ricos no es aceptable. En cambio, exijamos un presupuesto que valore lo que nosotros valoramos –nuestros hijos y nuestro futuro.
Matt Hammer es CEO de Innovate Public Schools. Darcie Green es administradora de la Junta de Educación del Condado de Santa Clara. Este artículo de opinión fue publicado en el Mercury News el 28 de junio del 2017.
