La mayoría de los estudiantes quieren ir a la universidad y confían que sus escuelas los ayudarán a cumplir sus metas. Ellos creen que si asisten a la escuela, hacen lo que se les pide, y reciben buenas notas, ellos estarán listos para ir a la universidad. Pero, en realidad, el trabajo que ellos reciben raramente es de nivel alto, de acuerdo con una nueva investigación.

La investigación fue realizado por TNTP, una organización que trabaja para poner fin a la desigualdad educativa. Observaron a 4,000 estudiantes en cinco distritos escolares y encontraron que el 95% de los estudiantes tienen aspiraciones universitarias. La mayoría está haciendo el trabajo que ellos creen es necesario para llegar allí. Esta investigación también encontró que casi el 80% de los estudiantes estaban matriculados en cursos categorizados como “estándar, nivel medio, o riguroso” — cursos que ellos creían los ayudarían a recibir una carta de aceptación de una universidad de cuatro años. Además, el 80% de los estudiantes recibieron notas “A, B, y C” en sus clases de inglés y matemáticas.

Los estudiantes no han logrado sus metas académicas “no porque no pueden aprender lo que necesitan para realizar sus metas, sino porque rara vez se les da una oportunidad real para intentar.»

Y, sin embargo, mientras que los estudiantes cumplieron con su parte del trato al matricularse a las clases “correctas” y aprobarlas, sus escuelas no cumplieron con su parte. La investigación encontró que:

  • Mientras que los estudiantes tuvieron éxito en más de dos tercios de sus asignaturas, solo cumplieron con los estándares de nivel de grado el 17% del tiempo en esas mismas tareas. No pueden dominar el material desafiante porque sus tareas rara vez les dan la oportunidad de probarlo.
  • En sus cuatro materias principales — inglés, matemáticas, ciencias y estudios sociales — el estudiante promedio pasó casi tres cuartos de su tiempo en asignaturas que no estaban a nivel de grado. Eso significa que están perdiendo más de seis meses de aprendizaje en un solo año escolar.

Estos hallazgos nos presentan una nueva perspectiva sobre la brecha de rendimiento. Como concluye el informe: los estudiantes no han logrado sus metas académicas “no porque no pueden aprender lo que necesitan para realizar sus metas, sino porque rara vez se les da una oportunidad real para intentar.»

Casi el 40% de salones nunca dio una asignatura que estuviera a nivel de grado. En comparación, tan solo el 12% de los salones con una mayoría de estudiantes blancos nunca asignó una tarea que estuviera a nivel de grado.

Esta hace una gran diferencia, especialmente para los estudiantes de ciertos grupos minoritarios.

  • En los salones compuestos principalmente por estudiantes de grupos minoritarios, casi el 40% de salones nunca dio una asignatura que estuviera a nivel de grado. En comparación, tan solo el 12% de los salones con una mayoría de estudiantes blancos nunca asignó una tarea que estuviera a nivel de grado.
  • Los estudiantes blancos que obtuvieron Bs en sus clases tenían casi la misma probabilidad de haber cumplido con los estándares de nivel de grado que los estudiantes de color que obtuvieron As.
  • Los estudiantes de color son engañados por grados inflados que sugieren que van por buen camino, incluso cuando no lo están. Solo el 30% de los estudiantes de color que obtuvieron una A en sus clases de Advanced Placement (AP) aprobaron su examen AP comparado con el 78% de los estudiantes blancos.

El informe también encontró evidencia clara de una brecha de creencias sobre el potencial de los estudiantes. En las aulas compuestas principalmente de estudiantes afroamericanos o latinos, las expectativas a menudo dependían de la raza del maestro. Cuando los maestros compartían esta misma raza o etnia, el 66% tenía altas expectativas para sus estudiantes. Cuando los maestros no compartían la raza o etnia de la mayoría, solo el 35% tenía altas expectativas. Esta brecha es veraz aun cuando los estudiantes tenían los mismos niveles de logros anteriores.

Basado en estos datos, el informe argumenta que la brecha de rendimiento en realidad es el resultado de «las decisiones que los adultos toman, consciente e inconscientemente, sobre cuáles estudiantes obtienen cuales recursos. Es una brecha de nuestro propio diseño”. Los estudiantes de grupos minoritarios no están logrando menos. Al contrario, ellos reciben menos recursos por parte de una sistema escolar que no cree que ellos pueden completar asignaturas de nivel riguroso.