Puntos Claves

  • La investigación ha demostrado que lo que los maestros creen sobre el potencial de un estudiante tiene un gran efecto en cómo el estudiante se desempeña.
  • Desgraciadamente, la investigación también ha demostrado que la mayoría de los maestros tienen expectativas bajas para los estudiantes de grupos étnicos, aun cuando tienen historiales académicos muy buenos. Esto se conoce como “la brecha entre las expectativas».
  • Para combatir esta brecha entre las expectativas, algunas escuelas han tratado de inscribir automáticamente a todos los estudiantes en cursos avanzados, o requerir cursos avanzados para graduarse.
  • Las escuelas de California como Impact Academy, Summit Preparatoy, y Bravo Magnet han demostrado que los estudiantes de grupos étnicos y de familias de bajos ingresos pueden tener éxito cuando se tienen altas expectativas en ellos. Cuando elevamos nuestras expectativas, los estudiantes elevan su nivel para satisfacerlas.

Cómo las expectativas del maestro afectan a los estudiantes

En 1964, el profesor de Harvard Robert Rosenthal realizó un estudio famoso sobre cómo las expectativas del maestro afectan a los estudiantes. En una escuela primaria de San Francisco, Rosenthal seleccionó estudiantes al azar. Les dijo a los maestros que estos estudiantes en particular experimentarían un crecimiento significativo en su coeficiente intelectual (IQ). Luego siguió a los estudiantes y los maestros por dos años.

Algunos maestros me dijeron que fue sólo cuando vieron a estos estudiantes tener éxito en estas clases que realmente empezaron a creerlo”.

¿El resultado? Los maestros empezaron a favorecer a esos estudiantes más. Les dieron más tiempo para responder a preguntas. Les proveyeron comentarios más específicos. Hasta les sonrieron y asintieron a estos estudiantes más que al resto. Al cabo de dos años, aunque estos estudiantes en realidad no tenían un coeficiente intelectual potencial más alto que los otros, la mentira de Rosenthal se convirtió en realidad. Estos estudiantes terminaron obteniendo calificaciones más altas en sus exámenes de coeficiente intelectual.

El experimento de Rosenthal demostró el poder increíble de las expectativas. Cuando los maestros creen en un estudiante, el estudiante se desempeña mejor, independientemente de su logro académico pasado. Pero lo opuesto también es verdad.

Cómo la raza afecta las expectativas de los maestros

Desgraciadamente, la investigación muestra un problema preocupante: los maestros tienden a creer mucho más en los estudiantes blancos que en los estudiantes de grupos étnicos, aun cuando todos los estudiantes tienen el mismo historial académico. Este fenómeno se conoce como la “la brecha entre las expectativas”. Algunos ejemplos:

  • Un juicio en Louisville en la década del 90 expuso preferencias en el proceso de admisión a cursos avanzados en el distrito escolar. Al elegir estudiantes para cursos avanzados, los maestros y consejeros le habían negado admisión a dos tercios de estudiantes negros con altas calificaciones. Les negaron admisión a sólo un tercio de estudiantes blancos con altas calificaciones.
  • Un estudio de Vanderbilt University en el 2016 mostró que en escuelas con programas avanzados, aunque los estudiantes blancos y negros tenían resultados de exámenes comparables, los estudiantes negros eran 50 por ciento menos propensos que los estudiantes blancos a ser ubicados en el curso avanzado.
  • En el 2017, un estudio de New York University de aproximadamente 10,000 estudiantes secundarios mostró que aun cuando los investigadores controlaron factores como calificaciones de exámenes estandarizados y finalización de tareas, un 18 por ciento de maestros de matemática y un 13 por ciento de maestros de inglés aun creían que su curso era demasiado difícil para sus estudiantes negros. Sin embargo, sólo un 8 por ciento de maestros de matemática y un 6 por ciento de maestros de inglés creían que su curso era demasiado difícil para sus estudiantes blancos. Una diferencia similar se encontró con los estudiantes latinos.
  • Un estudio de la Noyce Foundation en el 2010 también mostró que este problema existe aquí en el Área de la Bahía: después de estudiar nueve distritos escolares en el Área de la Bahía, encontraron que de todos los estudiantes afroamericanos y latinos que estaban calificados académicamente para tomar clases avanzadas de matemáticas, sólo un tercio fue en realidad promovido a estas clases, mostrando un racismo sistémico a nivel regional.

Muchos otros estudios han confirmado estas conclusiones. la brecha entre las expectativas explica por qué los estudiantes de bajos ingresos y los estudiantes de grupos étnicos son menos propensos a inscribirse en programas avanzados y para estudiantes con talento. También son menos propensos a inscribirse en buenas universidades , aun cuando exceden las calificaciones de admisión (esto generalmente se conoce como «undermatching»). La brecha entre las expectativas también explica por qué escuelas con mayoría de estudiantes de grupos étnicos generalmente no ofrecen ninguno o muy pocos cursos avanzados en primer lugar: de las escuelas preparatorias que trabajan con el porcentaje más alto de estudiantes negros e latinos, aproximadamente un cuarto no ofrece un segundo año de álgebra.

Sam Johnson recuerda cómo vio la brecha entre las expectativas en acción durante sus tres años como superintendente del Distrito Escolar de San Mateo Union High a principios del año 2000. Cuando él sugirió elevar los requisitos de graduación de la preparatoria del distrito, la junta escolar lo rechazó.

“Para mi sorpresa, tuvimos un maestro tras otro acercándose al micrófono diciendo por qué ‘estos estudiantes’ no pueden hacer esto”, recuerda. Habiendo crecido como afroamericano en Louisiana en medio del movimiento de derechos civiles, a Johnson estos comentarios le llegaron personalmente. “Finalmente me levanté y dije ‘¿ESTOS estudiantes no pueden hacerlo? Esto dijeron de mí hace treinta años. Y sin embargo aquí estoy”.

Cómo empieza la brecha entre las expectativas

Nada de esto necesariamente empieza de forma intencional. En realidad, la investigación demuestra que los maestros y las autoridades escolares generalmente no son conscientes de este prejuicio, aun cuando están actuando en base a este prejuicio. Los investigadores llaman esto “prejuicio implícito”. Su argumento es que viene de los mensajes culturales y mediáticos que recibimos sobre ciertos grupos de personas. Muchos estudios muestran que los maestros empiezan a actuar con estos prejuicios implícitos con los estudiantes desde el período prescolar.

En nuestro sistema público de educación, donde el 49 por ciento de los estudiantes son de grupos étnicos y el 82 por ciento de los maestros son blancos, el problema puede influenciar significativamente el futuro académico de un estudiante.

Cómo combatir la brecha entre las expectativas

Podríamos asumir que para cambiar esta realidad las escuelas primero deberían cambiar las expectativas de los maestros respecto a lo que los estudiantes pueden lograr. Sin embargo, porque los maestros generalmente adquieren estas expectativas inconscientemente, esto no necesariamente funciona así. En cambio, una de las mejores formas de las escuelas para combatir la brecha entre las expectativas es incluir oficialmente el establecimiento de altas expectativas para todos los estudiantes en su política.

Lo que creemos sobre los estudiantes se convierte en lo que los estudiantes creen de sí mismos».

Por ejemplo, algunos distritos escolares automáticamente inscribieron a los estudiantes en cursos avanzados. El distrito Federal Way Public School en Washington hizo esto recientemente con sus estudiantes de escuela media y preparatoria de más alto desempeño. Esto llevó a un aumento del 200 por ciento en la inscripción de estudiantes de grupos minoritarios en clases preparatorias para la Universidad.

Muchas escuelas chárter y magnet también han hecho los cursos de preparación para la Universidad un requisito para graduarse. En Bravo Magnet High School en Los Angeles, 90 por ciento de los estudiantes vienen de familias de bajos ingresos y más del 90 por ciento de los estudiantes son de grupos étnicos. Y aun así todos los estudiantes todavía se gradúan habiendo cumplido con los requisitos A-G de California, los quince cursos de preparatoria que un estudiante debe pasar con por lo menos un grado “C” para ingresar a una universidad de cuatro años en California. Un 83 por ciento de los estudiantes de Bravo tomaron los cursos de Ubicación Avanzada (AP) en el año lectivo 2014. En un artículo para el LA School Report, su directora, Maria Torres Flores, dijo que el éxito de la escuela se debe a “la creencia de que todo estudiante que entra por la puerta es un estudiante de Bravo que puede tener éxito”.

Aquí en el Área de la Bahía, otras escuelas también han tenido éxito estableciendo altas expectativas para estudiantes de todos los grupos. En Impact Academy en Hayward, 72 por ciento de los estudiantes viene de familias de bajos ingresos y aproximadamente 90 por ciento de los estudiantes son de grupos étnicos. Sin embargo 100 por ciento se gradúa habiendo cumplido los requisitos de A-G. 46 por ciento de los estudiantes también toman clases de AP, comparado a un 20 por ciento a lo largo del estado. Summit Preparatory High School también les requiere a todos los estudiantes tomar cursos que cumplan con los requisitos de A-G. Además a todos los estudiantes les requieren tomar seis clases de AP y por lo menos un examen de AP antes de graduarse. Aun con una serie tan rigurosa de cursos, California puso a Summit en el tercer lugar de las mejores escuelas en el estado trabajando con estudiantes con discapacidades.

Cuando aumentamos las expectativas, los estudiantes mejoran para satisfacerlas,” dice Murray. “Son los adultos los que detienen a los niños”.

La ex superintendente del Distrito Escolar Unificado de San Jose Linda Murray encontró que fue sólo elevando los requisitos de graduación de la preparatoria que las expectativas de los maestros para los estudiantes de grupos étnicos empezaron a cambiar.

“Algunos maestros me dijeron que fue sólo cuando vieron a estos estudiantes tener éxito en estas clases que realmente empezaron a creerlo”.

Las creencias individuales son difíciles de cambiar. Por eso es que la vicepresidente de Innovate Public Schools, Amanda Gardner, insta a las escuelas a concentrarse en lo que pueden controlar: “La cosa sobre la cual las escuelas tienen un poder absoluto es la calidad y el rigor del programa académico que les ofrecen a los estudiantes”.

Cuando las escuelas elevan sus estándares académicos, les envían un mensaje importante a todos los estudiantes de que todos los estudiantes son capaces de un trabajo de alto nivel, independientemente de sus antecedentes. Y como lo demostró el estudio de Rosenthal, lo que creemos sobre los estudiantes se convierte en lo que los estudiantes creen de sí mismos.

“Cuando aumentamos las expectativas, los estudiantes mejoran para satisfacerlas,” dice Murray. “Son los adultos los que detienen a los niños”.

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